Errores más comunes en la limpieza facial

Errores comunes en la limpieza facial

Puede parecer algo rápido, rutinario y sin demasiadas complicaciones. Sin embargo, llevar a cabo una correcta limpieza facial sigue siendo un auténtico misterio para muchas, que siguen cometiendo fallos sin darse cuenta de la repercusión que pueden tener en su piel. Te contamos cuáles son los errores más comunes en la limpieza facial para que aprendas a evitarlos. 

Cremas, geles, aceites, tónicos, desmaquillantes… la cosmética pone a nuestra disposición un amplio abanico de posibilidades para una limpieza facial completa y profunda. Sin embargo, tan importante es contar con buenos productos como saber utilizarlos para sacarles todo el partido teniendo claro algunas reglas básicas.

1. Elegir bien el producto que necesitas. La piel del rostro es muy sensible y delicada, por lo que necesita un cuidado especial. Esto supone que debemos elegir productos no demasiado agresivos que eliminen los aceites naturales de nuestra piel, ni demasiado suaves que terminen dejando restos de suciedad o maquillaje tras la limpieza.

2. Exfoliar la piel pero sin pasarnos. Igual que es importante elegir un buen producto limpiador, también lo es elegir el exfoliante que vamos a utilizar. Es aconsejable que sea granulado y natural para que la piel no se abrase, y hacerlo máximo tres veces por semana (dos si tenemos la piel sensible) para asegurarnos una renovación celular efectiva sin irritarla piel o dañarla.

3. Elegir bien la temperatura del agua, ni muy caliente ni muy fría. Las temperaturas extremas perjudican el equilibrio natural de la piel y a los aceites de protección que posee, impidiendo que esta retenga el agua y por tanto la hidratación que necesita. El agua tibia es sin duda la mejor opción para una limpieza facial óptima.

4. Aclarar bien la piel tras la limpieza. Los residuos, incluso del limpiador, pueden obstruir los poros dando lugar a granitos y secando tu piel. Tan importante es limpiar bien la cara como enjuagarla con agua al finalizar. De esta manera nos aseguramos de que la limpieza es profunda y completa.

5. Ni olvidarnos, ni pasarnos. En la justa medida está la clave. Si bien conocemos los inconvenientes de no lavarnos la cara todos los días (obstrucción de poros, aparición de granitos, acumulación de grasa y suciedad, etc.) es importante conocer también los inconvenientes de lavarla demasiado. Hacerlo más de dos veces al día puede provocar que generemos más aceite para reponer el que perdemos con cada lavado, irritando la piel y acelerando el proceso de envejecimiento. De esta manera, lo más aconsejable es hacerlo por la mañana, para eliminar las bacterias que se acumulan durante el sueño y por la noche, para remover la polución, la suciedad y los restos de maquillaje del día.

Como último consejo, muy importante y rápido, debemos tener en cuenta que tanto nuestras manos como la toalla que utilicemos para secarnos estén limpias para no traspasar la suciedad a la cara. ¿Tiene sentido, verdad?

Ahora, sabiendo cuáles son los errores más comunes en la limpieza facial, analizad vuestra rutina diaria y eliminad esos pequeños descuidos para que vuestra piel luzca radiante, joven y por supuesto, limpia.

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