Más allá del running

Más allá del running

Correr está de moda. En grupo, en pareja o en solitario; no hay más que salir a la calle para darse cuenta: no sólo los parques están más llenos que nunca de runners, cada vez es más habitual cruzarte con ellos por tu barrio o por el centro de la ciudad. Sin embargo, correr no siempre es la mejor opción.

No  importa si no te gusta correr y nunca has querido hacerlo, seguro que llegados a este punto has llegado incluso a planteártelo cuando has visto que hasta tus tiendas de ropa preferidas han creado su propia sección para tal fin, y es que la industria de la moda ha sabido aprovechar la fiebre del running y sacar partido de ello. Ya no basta con ponerse cualquier ropa cómoda para hacer deporte, la moda fitness está ya más que asentada.

A pesar de todo ello, no hay motivo para sentirse raro o diferente por no seguir este deporte de masas. Sí, es cierto que correr es muy sano y sus beneficios son múltiples, pero existen otros deportes igual de saludables que, aunque quizás no estén tan de moda, pueden proporcionarte los mismos beneficios.  Además, es imprescindible que el deporte que practiques te resulte entretenido, divertido o, cuando menos, llevadero, de lo contrario lo más probable es que acabes yendo al gimnasio desganado y sin estímulo alguno.

Los gimnasios están más llenos que nunca de ofertas para todos los gustos, sobre todo en lo que a clases colectivas se refiere: GAP, Spinning, Body Jump, Cardiobox, Body Pump… Practicar deporte con más gente es una buena opción para comenzar (y para continuar), te sentirás más motivado y seguro que acabas divirtiéndote. Anímate a ir probándolos, seguro que alguno consigue conquistarte.

No obstante, volviendo al tema del running, debes saber que éste no aporta sólo ventajas. A nivel articular, correr puede resultar perjudicial en cuanto a que la columna y las rodillas pueden verse afectadas.  Este hecho se debe al impacto que se produce en cada zancada, el cual se ve incrementado si además se cuentan con factores como sobrepeso u obesidad. Como alternativa, puedes practicar power walking, que no es otra cosa que andar rápido, moviendo los brazos acompasadamente, mientras se contrae el abdomen y se saca pecho. Mirando al frente y con la punta del pie ligeramente elevada, camina a buen paso, a un ritmo tolerable pero que te haga sudar. Este tipo de entrenamiento presenta ventajas sobre el running, puesto que no sólo se consiguen quemar muchas calorías, también ayuda a coger fondo y genera menor daño muscular y articular que correr.

Anímate a calzarte las zapatillas, busca un deporte que te guste y disfrútalo, tu corazón te lo agradecerá.

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