Alimentos beneficiosos pero con mala fama

alimentos beneficiosos pero con mala fama

Seguro que alguna vez y muy a tu pesar, has privado a tu dieta de algún alimento que te encantaba porque has oído que es más perjudicial que favorable para tu salud. Desmentimos los efectos de ocho alimentos con mala reputación que son muy comunes en nuestro día a día.

Queso

Buena noticia para los amantes del queso, y es que éste es un producto lácteo importante en nuestra dieta. Una de las razones radica en que los beneficios de los lácteos están en su propia grasa, de ahí la importancia de tomarlos enteros y no desnatados. Así que ya sabes, déjate de quesos light bajos en grasa y apuesta por los curados.

De hecho, un estudio publicado por la publicación canadiense Applied Physiology, Nutrition and Metabolism demuestra que eliminar de la dieta algunos productos lácteos como el queso baja los niveles de azúcar en la sangre.

Pan

Hay que dejar claro de una vez por todas que el pan en sí mismo no engorda tanto como creemos, puesto que apenas contiene grasa: engorda aquello con lo que se toma. Es más, constituye uno de los pilares de una alimentación sana y equilibrada.

Tiene muchos nutrientes muy beneficiosos y necesarios para nuestro organismo, como los hidratos de carbono, que aportan energía y ayudan a mantener los niveles de azúcar y glucosa en la sangre. Por otra parte, contiene fibra insoluble (sobre todo el pan integral), tan necesaria en la regulación del tránsito intestinal. También es rico en vitaminas, minerales y proteínas.

Patatas

Lo más importante que debe tenerse en cuenta a la hora de consumirlas es el modo de prepararlas: al horno, fritas, al vapor… Hay que optar por modos de cocción saludables y no apartarlas de nuestra dieta.

Una patata de tamaño medio sólo tiene 170 calorías y, además, son ricas en potasio y fibra. También poseen almidón resistente, que favorece la salud intestinal y colónica, además de ayudar a sentirnos satisfechos, y constituyen una importante fuente de energía.

Carne roja

Aunque el abuso de carne roja aumenta el colesterol y puede desencadenar en algunas de enfermedades, tiene sin embargo multitud de beneficios cuando se consume dentro de una dieta equilibrada.

Entre sus propiedades, hay que destacar las proteínas de alta calidad, necesarias tanto para el crecimiento como para la regeneración de los tejidos del cuerpo, así como para las defensas y la protección del sistema inmunológico. Además, tiene una alta concentración de minerales: hierro, zinc, fósforo, magnesio y selenio.

 Chocolate

El chocolate, especialmente el amargo, tiene multitud de beneficios para la salud: disminuye el colesterol LDL (“malo”), reduce coágulos de sangre y está relacionado con un mejor desempeño cognitivo en las personas mayores. Además, es rico en flavonoides, unos metabolitos vegetales anti-inflamatorios y anti-hipertensivos.

En 2008, un estudio divulgado por el American Journal of Clinical Nutrition detectó que las personas con sobrepeso que comían chocolate amargo mejoraron la salud de los vasos sanguíneos y disminuyeron la presión sanguínea, en comparación con las que tomaron placebo.

Debe tomarse aquél que tenga un 60% por ciento o más de cacao, porque cuanto más alto sea ese porcentaje, menos azúcar añadido tendrá y más antioxidantes. ¡Pero ojo! Todo el chocolate es rico en calorías, incluido el amargo, por lo que hay que controlar su consumo y limitarlo a una o dos onzas al día.

Pasta

La clave en el consumo de pasta está en las porciones. ¿Sabías que la cantidad ideal es aquella que puedes sostener en una mano?

Una de las propiedades que tiene esta deliciosa comida es que tiene niveles altos de carbohidratos bajos en grasa y de bajo índice glucémico. Por eso no engorda si se come en porciones adecuadas. Asimismo, aporta beneficios nutricionales tanto para el rendimiento físico como para el intelectual. Opta, siempre que puedas, por su versión integral.

Vegetales congelados

Existen muchos estudios que sugieren que los vegetales congelados contienen tantos nutrientes como los frescos, o más. ¿La razón? Los vegetales congelados son seleccionados y procesados en su momento máximo de frescura, para capturar todos sus nutrientes, mientras que los frescos pierden propiedades todos los días si no se consumen y pueden pasar varias semanas desde que salen del campo hasta que llegan a tu mesa.

Además, los vegetales congelados no tienen conservantes ni sodio adicional y son una buena opción para tener siempre a mano verduras que añadir a nuestros platos.

Palomitas de maíz

Deja de limitar el consumo de palomitas para cuando vas a cine, porque tienen un impresionante contenido de fibra, además de antioxidantes, manganeso, vitaminas del grupo B, magnesio y compuestos fenólicos.

Una taza de palomitas contiene sólo 30 calorías y, además de saciar, inhiben la liberación de grelina, la hormona del hambre.

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