8 alimentos que nos matan poco a poco

Alimentos peligrosos

La mayoría de nosotros sabríamos indicar cuáles son aquellos alimentos más saludables para nuestro organismo, no obstante, solemos ignorar cuán perjudiciales son algunos que forman parte de nuestra dieta cotidiana, debido a la cantidad de aditivos artificiales que contienen.

Como siempre ocurre, nada en exceso es bueno, y esta verdad se aplica igualmente al campo de la alimentación. Más concretamente, (y este punto es necesario aclararlo antes de comenzar) en lo referente a alimentos ricos en aditivos añadidos por el hombre cuyo consumo elevado puede resultar perjudicial para la salud, razón por la que debe tenerse siempre en cuenta la dosis que tomamos de los mismos, pues con algunos basta con una pequeña cantidad para acabar siendo dañinos. Pero insisto, hablamos siempre de sustancias incorporadas por el hombre a los propios alimentos.

No obstante, no todos los aditivos que contienen los alimentos son perjudiciales, algunos son necesarios para que el producto en sí no resulte nocivo para la salud. En este caso, repasamos aquellos alimentos cuyos componentes añadidos sí perjudican en determinadas cantidades.

Fiambres y embutidos de origen industrial

Debe aclararse que el problema no reside en los fiambres y embutidos en sí mismos, sino en las altas cantidades de conservantes y demás componentes artificiales populares en la alimentación industrial que éstos contienen.

En este apartado también se incluyen las salchichas, y has de saber que el ingrediente principal del hot dog está repleto de productos químicos, toxinas y sodio, como nitritos, nitratos, fosfatos, etc., al igual que la mayoría de fiambres y embutidos envasados. Su consumo elevado puede aumentar el riesgo de padecer tanto cáncer como enfermedades cardíacas, y está asimismo asociado con problemas de aprendizaje en el caso de los niños. Opta sin dudarlo por versiones bajas en sal y por aquellas variedades más saludables, como el embutido ibérico.

Frituras

¿Sabías que los fritos son los culpables de aproximadamente mil tipos de cáncer cada año en Norteamérica? Seguro que también los asocias con colesterol o enfermedades cardíacas. Piénsalo dos veces antes de consumirlas o, al menos, reduce considerablemente su consumo.

Conservas de tomate

Es posible que ignores la gran cantidad de azúcar que la salsa de tomate enlatada posee, lo que contribuye no sólo al aumento de obesidad, sino también a la diabetes, caries y enfermedades coronarias. No cuesta nada hacer uno mismo la salsa en casa: fríe unos cuantos tomates frescos y añádele especias a tu gusto. No sólo es una alternativa más saludable, sino que además te sabrá tan deliciosa que ya no querrás volver a comerla preparada. Puedes hacer tu propia salsa de tomate en conserva, tan sólo tienes que envasarla al vacío una vez preparada.

Carbohidratos blancos refinados

¿Sabes lo que tienen en común los pasteles, la pasta blanca o los cereales de tu desayuno? La respuesta es harina de trigo enriquecida. Se trata de carbohidratos simples, en los que se ha sustraído la mayor parte de sus nutrientes, y que favorecen subidas y bajadas rápidas de azúcar en sangre, puesto que se digieren rápidamente en azúcares simples; y esto se traduce en irritabilidad y hambre al poco tiempo. Este tipo de alimentos también está ligado a como diabetes tipo 2, presión arterial alta, enfermedades cardiovasculares, etc. ¿La solución? Eligir siempre pasta y pan integral.

Margarina

No te dejes seducir por el hecho de que tenga menos calorías que la mantequilla. Además de tratarse de un alimento procesado, pertenece a la categoría de grasas trans, aquellas tan relacionadas con el colesterol malo, los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades cardíacas. Utiliza en su lugar el aceite de oliva virgen extra.

Refrescos con gas

La única bebida con gas que no entraría en este saco es el agua con gas, el resto no nos conviene. Míralo así: cada lata de refresco con gas equivale aproximadamente a unas 10 cucharaditas de azúcar. Pero no creas que los michelines son las únicas consecuencias negativas de consumirlas, también pueden ser fatales para la piel, los dientes, las hormonas y el nivel de azúcar en sangre. Y no sólo eso, también pueden alterar los niveles de ansiedad.

Endulzantes artificiales

Sacarina, aspartamo, neotamo, sucralosa…  Aunque no contienen calorías, los edulcorantes son más perjudiciales que beneficiosos. Utilizados de forma continuada, pueden causar daño cerebral y son muchos los estudios que los relacionan con un alto riesgo de aumento de peso o presión arterial alta. Opta mejor por endulzantes naturales, como la miel o la panela, por ejemplo.

Aderezos de ensaladas

Contienen una cantidad de azúcar, colorantes, conservantes y jarabe de maíz de alta fructosa, además de una gran cantidad de ingredientes inciertos, no tienes más que ojear alguna etiqueta de cualquier bote de aliño para ensaladas. Lo mejor, como siempre: el aceite de oliva (y si es virgen extra, mejor). Si deseas potenciar el sabor, puedes añadirle vinagre balsámico o alguna especia.

Vigila lo que comes y lee siempre la etiqueta del alimento envasado antes de comprarlo 😉

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