Antibióticos naturales, un plus de salud

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Los cambios de estación, el estrés, trastornos del estado de ánimo, descontroles del sistema inmunológico…  Hay muchas circunstancias en las que las defensas corporales se ven mermadas y muchos remedios para conseguir paliar estas bajadas.

Tanto tomados de forma natural -mediante alimentos cotidianos- como a través de suplementos nutricionales, los siguientes antibióticos naturales pueden hacer que tus defensas sean una barrera infranqueable para los virus sea cual sea tu momento físico y vital. La gran ventaja es que te aportarán lo que tú quieres sin efectos secundarios y sin afectar a la flora intestinal.

Como preventivos o curativos son muy eficaces, entre otros:

Ajo: Es el más conocido y el rey de los antibióticos naturales. Microbicida, descongestionante y desinfectante, sus efectos positivos para la salud son innumerables.

Cebolla: Diurética, es un gran depurativo para el organismo.

Ginseng: Poderoso antioxidante que estimula el sistema inmunológico, el ginseng es un reconstituyente sin parangón.

Equinácea: Antimicrobiana que fortalece el sistema inmunitario. Es antibiótica y antiséptica.

Jengibre: Estimulante circulatorio y antiinflamatorio, el jengibre es ideal para superar procesos de catarros y gripe.

Tomillo: Esta famosa especia de la dieta mediterránea posee propiedades antisépticas, desinfectantes y cicatrizantes.

Menta: Antibacteriano especialmente recomendado para afecciones digestivas.

Romero: También antibacteriano y antivírico, está especialmente indicado para procesos respiratorios y afecciones intestinales.

Tila: Ideal para luchar contra las infecciones por sus propiedades como microbiano, inhibidor del crecimiento de virus y bacterias.

Orégano: Antibiótico natural en forma de especia, actúa contra bacterias, hongos e infecciones.

Propóleo: De todas los remedios naturales, junto con los otros elaborados por las abejas (miel, jalea…), es el único antibiótico natural en cuya elaboración está implicado un animal. Especialmente indicado para infecciones, tiene también la virtud (entre otras) de ser antiviral, analgésico y antialérgico.

Y, además, es bueno hacer hincapié en que siguiendo una dieta rica en leguminosas, granos integrales, frutas y verduras (especialmente las ciruelas) estarás luchando contra los ataques de virus y bacterias, y que también es recomendable consumir moderadamente harinas, azúcares refinados, lácteos y carnes.

2 Comments

  1. Hola Carolina, ¿podríais decir como mezclarlos y cocinarlos para que sean más efectivos y actúen como antibiótico de verdad?

    Muchas gracias!

    • Carolina Torres says:

      Hola Pilar,
      te cuento cositas interesantes: el ajo si pierde alguna de sus propiedades al cocinarlo, la única forma de que no las pierda es picándolo y triturándolo y con una cocción muy lígera. Pero crudo es más completo. La cebolla es ideal para consumir tanto cruda como cocinada, aunque naturalmente al cocinarla pierde parte de sus propiedades por el calor. Sobre el gingseng decirte que no se debe ingerir ningún alimento ácido una hora antes y una hora después de su consumo (café, té, frutas, jugos, yogur, tomate, vinagre, alcohol o refresco) pues el ginseng es una sustancia muy sensible.
      La equinacea no pierde propiedades con el calor así como el romero, la tila y el propóleo, sin embargo el orégano mejor tomarlo seco.
      El jengibre cuanto más se trocea más propiedades pierde, pero se puede cocinar. Y sobre la menta decirte que picarla o cocinarla demasiado estropea su intenso sabor. Se utiliza tanto fresca como seca ya que no pierde su aroma.
      Espero que te hayan servido los consejos.
      ¡Un saludo!

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