La importancia de los frutos secos

Seguro que no es la primera vez que escucháis lo importante y saludable que es incluir un par de nueces o un puñado de almendras en nuestra dieta, ¿verdad? Hoy os explicamos por qué son tan buenos los frutos secos y por qué es importante consumirlos con moderación cuando estamos a dieta.

Desde un punto de vista nutricional, los frutos secos son aquellos que tienen una composición muy rica en aceites grasos y ejercen un papel primordial en el control del colesterol, la circulación sanguínea y el cuidado del corazón. En varios estudios se ha comprobado que la ingesta de frutos secos reducía los niveles de colesterol malo en un 10%.

Entre los frutos secos más importantes por sus cualidades tenemos a las almendras, las nueces, las avellanas o los cacahuetes.

Y las propiedades más destacadas de los frutos secos podemos destacar:

  1. Aportan energía y grasas de buena calidad para el organismo. 
  2. Aumentan el colesterol bueno.
  3. Son ricos en minerales y buenos para la fertilidad.
  4. Contienen vitamina E, un poderoso antioxidante que cuida la piel y el cerebro.
  5. Son de gran ayuda para cuidar nuestros huesos, ya que contienen mucho calcio.
  6. Contienen mucha fibra, lo que previene el estreñimiento. 
  7. Aportan muchas proteínas y minerales, perfectos para los vegetarianos que no los obtienen de la carne. 
  8. Y mejoran la fertilidad masculina gracias al zinc y al selenio. 

 Sin embargo, los frutos secos tienen una pequeña pega que no hay que olvidar y es su alto contenido calórico, que oscila entre las 500 y las 600 kcal por cada 100 gr. Es por esto por lo que estarían indicados para aquellas personas que realizan esfuerzos físicos que requieren un gran aporte de energía, para los niños mayores de 3 años que son muy activos o durante programas de aumento de peso.

Las personas que no realizan ejercicio físico o sufren obesidad, deben consumirlos esporádicamente y siempre una cantidad acorde al gasto calórico.

Deja un comentario