Y la leche, ¿con o sin lactosa?

lactosa

Vivimos en la época del “sin“: sin cafeína, sin grasa, sin conservantes, sin azúcares añadidos, sin gluten…y el ahora tan de moda sin lactosa. Es como para preguntarse de dónde viene esa obsesión por alimentarse de manera saludable. ¿No te parece excesiva tal preocupación?¿Qué parte de responsabilidad tienen las marcas? Descubre qué hay de mito y realidad en uno de estos “sin”: el de la lactosa.

Lactosa

En primer lugar y para que quede claro: la lactosa NO es mala. Simplemente se trata de un tipo de azúcar presente en la leche de origen animal. Está en la de vaca, la de oveja, la de cabra y hasta en la humana. De hecho, es el principal carbohidrato que la compone. Pero pongámonos más técnicos: este azúcar es un disacárido, es decir, está formado por dos monosacáridos, la glucosa y la galactosa.

Habitualmente nuestro organismo está preparado para digerirla, y la encargada de hacerlo es una enzima llamada lactasa, que separa los dos monosacáridos mencionados para que los podamos absorber. El problema viene cuando la persona no produce esa enzima en las cantidades apropiadas, o bien, no la genera en absoluto, de manera que el azúcar se acumula en el intestino y fermenta. ¿Las consecuencias más visibles? Cólicos, molestias gastrointestinales, gases, náuseas, y un largo etcétera. Y es entonces cuando se habla de intolerancia a la lactosa.

¿A qué se debe? puede ser temporal o genética. La primera tiene lugar cuando la mucosa intestinal resulta dañada por algún motivo -celiaquía, colitis ulcerosa, gastroenteritis, o similares-. La segunda es congénita y se manifiesta ya durante la primera semana de vida. No la confundas con la alergia a la proteína de la leche.

O sea, que queda bastante claro lo absurdo que resulta que las distintas marcas de productos lácteos traten de meternos el miedo en el cuerpo insinuando que la lactosa es perjudicial para la salud -porque lo insinúan, sí-. Para más inri y según los datos de la Asociación de Intolerantes a la Lactosa en España, sólo el 15% de nuestros ciudadanos padece esta afección. Que no te tomen el pelo, porque ni es más digestiva, ni tampoco más ligera.

 Soluciones

Desde la leche de soja, de avena, arroz, almendra y otras de origen vegetal, hasta la leche sin lactosa. Para la elaboración de esta última, se puede eliminar la lactosa -aunque pocas marcas lo hacen del todo- pero lo más frecuente es añadir lactasa para facilitar la absorción. Mira siempre la etiqueta y sobre todo, el precio, que varía tremendamente de unas a otras.

Y lo dicho: si no posees ningún tipo de alergia alimentaria, deja de preocuparte y apuesta por los productos de toda la vida. En caso contrario podrías, incluso, desarrollar una patología llamada ortorexia -literalmente, apetito correcto– , un trastorno obsesivo compulsivo que consiste, precisamente en la preocupación excesiva por comer productos que el enfermo considera saludables – y que, en casos muy graves, puede llevar a la desnutrición y hasta la muerte. No vayamos a los extremos, no merece la pena.

Deja un comentario