Alimentos ¿”light”?


Alimentos light

Leches desnatadas, patatas con menos grasas, refrescos sin azúcar… La oferta de productos “light” llena las estanterías de los supermercados y las despensas de los que creen haber encontrado la clave para comer sin engordar. Sin embargo, ¿todo lo que esconden los productos light es cierto? ¿Son tal light como dicen? 

Lo primero que debemos hacer es pensar en a qué se refieren las marcas cuando dicen que un producto es “light”. Puede tener menos calorías, menos azúcares, menos grasas, menos hidratos de carbono, menos sal… aunque posiblemente también tengan más de otras cosas.

Este tipo de productos hacen caer a muchos consumidores en la falsa idea de que al contener menos grasas o menos azúcares, se pueden consumir mayores cantidades. Sin embargo, nada más lejos. Muchos de los productos “light” acaban incorporando otras sustancias para suplir las diferencias que inevitablemente se aprecian en la textura o el sabor del producto. Así, un producto “bajo en grasa” puede contener mucho más azúcar o viceversa, llegando a superar incluso las calorías que su versión normal.

Hay que tener presente, por tanto, que un producto “0% grasa”o “0% azúcares” no significa “0% calorías”, y que en lo que hay que fijarse en última instancia es en la composición nutricional del producto (las proteínas, los hidratos de carbono o las grasas que contiene) y no únicamente en las calorías.

Y es que para alimentarse correctamente no hace falta más que sentido común. No sirve de nada tomar leche desnatada o cacao en polvo sin azúcar para después acompañarlo con bollería como magdalenas o cruasanes. Pensar un poco qué tolera y asimila mejor nuestro cuerpo, si la grasa natural de la leche o las grasas saturadas de los cruasanes antes de comerlo, puede resolvernos gran parte de las dudas que se nos presentan a la hora de elegir o no alimentos “light”.

Deja un comentario