¿Por qué nos gustan tanto las grasas?

Por qué nos gustan tanto las grasas

“Me comía una hamburguesa de kilo y medio”, “qué ganas tengo de una pizza” o “necesito patatas fritas” son algunas de las frases que todos hemos dicho o pensado alguna vez. Y es que nuestro cuerpo, a veces, nos pide a gritos consumir grasas pero, ¿sabes por qué? 

Las ganas de comida rápida como hamburguesas, patatas fritas, pizzas o kebabs tiene una explicación científica más allá de la gula incontrolable que se apodera de nosotros de vez en cuando.

Las grasas que contienen este tipo de alimentos producen en nuestro sistema digestivo unas sustancias químicas relacionadas con la euforia y el hambre similares a las que produce la marihuana. Estas sustancias, llamadas endocannabinoides, generan una señal que va desde nuestra lengua (con el primer bocado) hasta nuestro cerebro, liberando moléculas digestivas asociadas al hambre, aumentándolo a cada bocado. Estas sustancias generan también una sensación placentera en nuestro organismo que deriva en adicción, de ahí que muchas veces empecemos sin demasiado hambre por ejemplo, una bolsa de patatas fritas, pero sigamos comiendo hasta terminarla.

Es de lógica esperar que en muchos establecimientos de comida rápida el precio sea un reflejo de la calidad de lo que ofrecen. Si bien no todo es de mala calidad, muchos ingredientes sí son algo más dudosos. Por ejemplo, no hay que centrarnos tanto en la calidad de las patatas fritas como del aceite en el que están fritas.

Pero ¿todas las grasas son adictivas y dañinas? No. De hecho, nuestro cuerpo necesita grasas para mantenerse vivo y funcionar bien ya que intervienen en la nutrición de nuestro cerebro, células y hormonas y favorece la absorción de diversas vitaminas esenciales para nuestra vida.

Por ello es importante saber qué diferencia hay entre las grasas buenas y las grasas malas, optando siempre por desterrar las grasas trans de nuestra dieta y optando por aquellas que beneficien nuestra salud.

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